La primera vez que escuché la hermosa voz de Snatam Kaur me quedé envuelta en una estela de magia y ensueño. Lo que suele pasarme con Loreena, Enya, Enygma, etc… Lo curioso es que Snatam es religiosa, y ninguna religiosa había logrado eso en mi. Esto hablando muy aparte de cuando era niña y moría por pertenecer al coro de la iglesia, que he tarareado millones de veces las canciones de Luis Enrique Ascoy y que lo que más me gustaba de los retiros y encuentros juveniles eran las canciones…….. a lo que me refiero es que ninguna cantante religiosa me había impresionado por su voz.
Al momento de escribir este post, no tengo la más mínima idea de lo que dice ella cuando canta… lo que sé es que a mi también me llena de paz, como me lo hizo notar un blogolector por allí en alguna de las huellas perdidas de mi blog personal… así que, decidí dedicarle un post para acordarme que su hermosa voz siempre está allí y poderla escuchar cuando yo quiera…..
I saw ten dead dogs on the side of the road
Driving late last night to your appartment
And I thought it was an omen
So I headed on back home and walked in circles around my room, alone
Chorus 1 Oh my God, is this really what you want?
Would you tell us that it’s not?
And could you rewrite the plot?
And come and get us?
Shivering cold, I woke up in water
And wrapped myself around the turbid seas
I spoke in times and took all my clothes off
The tops of my fingers touched the tops of my toes
Repeat Chorus 1
Chorus 2 Cos we can’t stop doing what we think we want,
Even though we know it’s not
This place is nearly as a plot
And come and get us
I’ve never felt this way before
Am I running away from what I’ve always been running towards?
Believe, believe in me, ‘cos I don’t know if reason’s ever gonna see why love
When it comes to die, to leave
Chorus 1 & Chorus 2
I watch the sky turn from blue to black to red and yellow too
Before the purple dawn was filling up my room
And for every moment I heard the holy groaning
Like there was something that he needed me to do
Las ideas se disipan, quedan los espectros: verdad de lo vivido y padecido. Queda un sabor casi vacío: el tiempo –furor compartido– el tiempo –olvido compartido– al fin transfigurado en la memoria de sus encarnaciones. Queda el tiempo hecho cuerpo repartido: lenguaje. En la ventana, simulacro guerrero, se enciende y apaga el cielo comercial de los anuncios. Atrás, apenas visibles, las constelaciones verdaderas. Aparece, entre tinacos, antenas, azoteas, columna líquida más mental que corpórea, cascada de silencio: la luna. Ni fantasma ni idea: fue diosa y es hoy claridad errante.
Mi mujer está dormida. También es luna, claridad que transcurre –no entre escollos de nubes, entre las peñas y las penas de los sueños: también es alma. Fluye bajo sus ojos cerrados, desde su frente y se despeña, torrente silencioso, hasta sus pies, en sí misma se desploma y de sí misma brota, sus latidos la esculpen, se inventa al recorrerse, se copia al inventarse, entre las islas de sus pechos es un brazo de mar, su vientre es la laguna donde se desvanecen la sombra y sus vegetaciones, fluye por su talle, sube, desciende, en sí misma se esparce, se ata a su fluir, se dispersa en su forma: también es cuerpo. La verdad es el oleaje de una respiración y las visiones que miran unos ojos cerrados: palpable misterio de la persona.
La noche está a punto de desbordarse. Clarea. El horizonte se ha vuelto acuático. Despeñarse desde la altura de esta hora: ¿morir será caer o subir, una sensación o una cesación? Cierro los ojos, oigo en mi cráneo los pasos de mi sangre, oigo pasar el tiempo por mis sienes. Todavía estoy vivo. El cuarto se ha enarenado de luna. Mujer: fuente en la noche. Yo me fío a su fluir sosegado.
“Todas las cosas, por un poder inmortal
Cerca o lejos
Ocultamente estan unidas entre si
De tal modo que no puedes agitar una flor
Sin transtornar una estrella.”